“No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte. Ve a mi lado para poder caminar juntos.”
Proverbio Ute

¿Enfocarse en el Amor o en el Miedo? [reposición]


[...] es la responsabilidad de cada uno de nosotros tomar conciencia del ensueño en que nos sumen nuestros condicionamientos, quienes representan nuestros prejuicios, temores, vergüenzas, culpabilidades, y demás falsas "limitaciones" a las que nos hicieron dar crédito los demás, sobre nosotros mismos.[...]

Cada vez se escucha más hablar de la importancia de enfocarnos en el Amor para propiciar el Cambio, tanto en nosotros mismos, como en todo el planeta.

Pues en definitiva, solo hay dos enfoques posibles hacia la Vida, hacia tu propia vida, desde el Amor o desde el miedo. Desde tu divinidad, o desde tu ego.

¿Pero qué es realmente enfocarse en el Amor?, y sobre todo, ¿cómo se consigue, cómo saber sin lugar a dudas que estamos enfocados en el Amor en nuestras vidas?

Pues bien, siempre que NO estemos enfocados desde nuestro condicionamiento y programaciones mentales, sí lo estaremos en el Amor. En nuestra Verdad, en Quienes Somos en esencia, y esa esencia es Amor!!

Todo lo que no forme parte de tu condicionamiento y programaciones mentales, será tu Pureza, tu Inocencia, tu Humildad, tu Sencillez, tu Bondad, tu Valor, tu Impulsividad... tu Libertad!! Pues tu condicionamiento y programaciones mentales es todo aquella parte de ti que te conforma y forma tu personalidad, mas no eres tú. Es como una prisión para tu Ser. Te fueron impuestos por tu sociedad y cultura; famila, profesores, amigos, religiosos... y un largo etc., incluso en muchos casos ese condicionamiento ya empieza desde antes de nacer, cuando se está en el vientre de la madre. Esta, le transmitirá al feto su estado de desequilibrio si vive en algún conflicto emocional, o su paz y serenidad si atraviesa por un estado equilibrado emocionalmente.

Mas es la responsabilidad de cada uno de nosotros tomar conciencia del ensueño en que nos sumen nuestros condicionamientos, quienes representan nuestros prejuicios, temores, vergüenzas, culpabilidades, y demás falsas "limitaciones" a las que nos hicieron dar crédito los demás, sobre nosotros mismos. Y decidir poner todos tus esfuerzos en Despertar a Quien realmente Eres!! Es claro que esto es un proceso que no se consigue de la noche a la mañana, así como nuestro condicionamiento nos viene desde hace muchos años, desde toda nuestra vida, el des-programarnos, el ir soltando y dejando ir nuestro condicionamiento nos llevará tiempo. Cuánto, dependerá de cada uno, del énfasis y el esfuerzo que ponga en ello. De su responsabilidad para consigo mismo y también por supuesto, del grado de condicionamiento que padezca... Mas lo importante, es Despertar a esta responsabilidad, en un tiempo en el que se hace más vital que nunca!!

No fijes solo tu mirada en tu mundo exterior, vuelve tus ojos de vez en cuando hacia tu interior, obsérvate, conócete, medita, escucha a los demás cuando señalen algo en ti, sácale provecho, analízalo, analízate, cuestiónate, detecta y decide ir poniéndole fin a todos y cada uno de tus condicionamientos.

El Cambio que anhelas en el mundo, el nuevo ser humano que esperas que surja, has de convertirte tú en él.

Namastè,


La Dulce Revolución de las Plantas Medicinales


[...] Es cierto que hablo de una serie de verdades muy incómodas, pero también quiero expresar un mensaje de esperanza, ya que no creo que todo esté perdido. Al contrario, creo que estamos destinados a descubrir la verdad.[...]
  • La verdadera historia de Josep Pàmies
  • la “cara B” de la Revolución verde
  • el lento retorno a la agricultura ecológica
  • la revolución comienza en el plato
  • quién controla los alimentos
  • ESTEVIA, la planta dulce
  • el engaño de la legalización de la estevia
  • trangénicos hasta en la sopa
  • España, el caballo de Troya europeo
  • PLANTAS QUE CURAN: Kalanchoe, Artemisa Annua, ruda, hipérico, cannabis, …
  • que tu alimento sea tu medicina

Estos son solo varios de los capítulos que podemos encontrar en el libro Una dulce revolución de Josep Pàmies, el “guerrero de la estevia”, agricultor catalán azote de las multinacionales y gran defensor de la soberanía alimentaria, la autogestión de la salud y democratizar el gran poder medicinal y nutricional de la huerta.

Podemos escucharle en numerosas conferencias en internet con su oratoria rotunda y reivindicativa y en este libro recopila varias décadas de experiencia, trabajo social y lucha.

Y a continuación la introducción a un libro de los que te hacen seriamente reflexionar y tomar decisiones:


Introducción

Mi historia es la de un agricultor convencional que un día, casualmente, descubrió que le estaban engañando y que, al descorrer las cortinas, se estremeció al ver que el engaño era mucho mayor de lo que habría podido imaginar.

Ante esta situación, decidí emprender un camino que probablemente no es el que se espera que sigamos. Es por esta razón que algunas facciones del statu quo me consideran un abejorro molesto, pero no pretendo molestar porque sí, sino aportar mi granito de arena para intentar cambiar y mejorar las cosas.

Con la gran cantidad de mensajes contradictorios con los que nos bombardean actualmente, es difícil discernir lo que realmente nos convine. La información con la que trabajo muchas veces choca directamente con la versión más extendida u “oficial’, pero a estas alturas puedo afirmar que hay razones de peso para dudar de dicha versión. Creo que podemos y debemos cuestionar a los supuestos expertos, ya que demasiadas veces obedecen a intereses ocultos. Así pues, propongo la insumisión intelectual. Pienso que la ciudadanía debe hacerse responble y atreverse a preguntar e investigar. No podemos dejar que nos lo den todo masticado, entre otras cosas porque, si alguien nos lo mastica, está claro que lo hará como mejor le convenga. Por eso creo que dudar es muy saludable; quizá así descubriremos que algunas de las ideas que nos en mente no son nuestras sino de otros.

Por mi parte, antes de todo, debo aclarar que no soy experto en nada. Bueno, tal vez sé algo de agricultura, que es mi vocación y mi oficio. Pero en los últimos años me he estado interesando mucho por todo lo relacionado con la alimentación, la salud y las emociones. Y este libro trata básicamente de eso.

Las siguientes páginas son una recopilación de algunas de mis vivencias y opiniones, combinadas con cierta información que puede ser útil para el lector. Podríamos decir que es a la vez un libro autobiográfico y un manual práctico de consulta. A lo largo de los capítulos hablo de mi regreso a la agricultura ecológica, de la lucha contra los transgénicos, de las plantas medicinales, del negocio de la enfermedad y de otros temas que conozco de cerca, y, al final, el lector también encontrará unos apéndices con información más específica sobre el aditivo aspartamo y sobre cómo los transgénicos afectan a nuestra salud y al medio ambiente.

Lo cierto es que se podrían escribir varios volúmenes sobre cada uno de los temas tratados en este libro. Esta, sin embargo, es mi modesta aportación, e invito al lector a emprender su propia investigación. Como ya he dicho, no soy ningún experto en la mayoría de los temas que trataré, y, por supuesto, no soy científico ni médico, así que no pretendo que mis palabras se tomen como una guía médica. No pretendo adoctrinar a nadie. Soy un ser humano como cualquier otro, que sigue su propio proceso de descubrimiento y evolución, y la única información que puedo ofrecer es el fruto de mi curiosidad y búsqueda personal. Sólo el tiempo lo avalará, o no. Si este libro sirve para inspirar a alguien y despertar su curiosidad, ya me daré por satisfecho.

Es cierto que hablo de una serie de verdades muy incómodas, pero también quiero expresar un mensaje de esperanza, ya que no creo que todo esté perdido. Al contrario, creo que estamos destinados a descubrir la verdad.


Para terminar, me gustaría añadir que este libro ha sido posible gracias a la labor del divulgador Miquel Figueroa, que ha tenido la paciencia de transcribir las largas horas de conversación que hemos mantenido y ha contrastado la veracidad de mis afirmaciones. Esto me ha servido para reafirmar lo que actualmente pienso sobre temas tan importantes y delicados como la alimentación y la salud, así como sobre la especulación en ocasiones criminal que sufren.

Josep Pàmies




Las Trampas del Ego (2da Parte)


Este escrito es un pequeño complemento a lo comentado en el artículo: Las Trampas del Ego

Recuerdo en una parte haberles hablado de que los verdaderos Maestros espirituales tienen poderes espirituales. Sin embargo, estos Maestros no buscan adquirir poderes, tan solo los obtienen por consecuencia natural de su elevado desarrollo espiritual. Desarrollo espiritual que solo logran acercándose a Dios, al Amor y a la consciencia de unidad.

Recuerdo también haberles contado que los verdaderos Maestros nunca utilizan sus poderes por diversión o por exhibicionismo. Todo aquel que se diga Maestro espiritual y haga algo de este estilo perderá sus poderes o bien, es un falso maestro. Recuerden siempre que al verdadero Maestro lo guía el Amor de Dios, mientras que al falso solo lo guía su ego y el hambre de este por ser saciado.

Recuerden siempre que el verdadero Maestro nunca les dirá que él es un Maestro. El verdadero Maestro simplemente será tal cual es, y tú lo descubrirás como tal.

Los verdaderos Maestros espirituales, como por ejemplo Jesús, solo usan y usaron sus poderes espirituales bajo estrictas condiciones y con la finalidad de producir una enseñanza trascendental en quienes presenciaban el acto. Por esta razón, el uso de poderes espirituales no son para usos banales y superfluos.

Para ilustrar esto, les contare una historia real de un Maestro y su discípulo.

Cierto día el Maestro y un grupo de discípulos salen de su ermita y van a la orilla del mar que quedaba cerca de ésta. De pronto! El Maestro llama por su nombre a uno de sus discípulos y le dice:
-¿Has dejado la puerta abierta de la ermita?
El discípulo confundido intenta recordar pero no sabe si dejo cerrado o no… entonces, el Maestro en un par de segundos hace un viaje mental hacia la ermita y visualiza que su puerta estaba abierta. Y le dice a su discípulo:
-Has dejado la puerta abierta… Ven, vamos a la ermita.

Poco antes de llegar a la ermita, a unos 40 metros antes de llegar, el Maestro le dice a su discípulo:
-Detengámonos y esperemos aquí, quiero que veas algo, en cualquier momento entrará alguien a la ermita, irá a tu dormitorio y sacará una de las coliflores que tienes debajo de tu cama y se la llevará. Luego saldrá de la ermita y se irá.

Solo unos segundos después, aparece alguien en aparente estado de ebriedad afuera de la ermita, se detiene y decide entrar. Pasado unos minutos, el hombre sale de la ermita con una de las coliflores que tenía el discípulo bajo su brazo y se la lleva. El discípulo asombrado por el hecho le dice a su Maestro:
-Maestro! Cómo supiste esto??
A lo que responde el Maestro:
-En unos cuantos años más la ciencia descubrirá algo similar a lo que yo hice con mi mente… Años más tarde el mundo fue sorprendido con el descubrimiento de la radio.

Bastante tiempo después, sucedió que al discípulo se le perdió un objeto dentro de la ermita. Entonces, conociendo los poderes mentales de su Maestro, va y le dice a éste que busque el objeto con su mente. Pero cuando le dice esto a su Maestro, éste se pone a reír y le dice, “Yo no soy ningún adivino, ¡vamos, busca, busca tu objeto!”.

El Maestro no iba a usar sus poderes para solucionar algo banal como la pérdida de un objeto en la ermita. Eso no tenía ningún sentido, ni ninguna utilidad desde su punto de vista. La solución simplemente era que su discípulo buscará el objeto hasta encontrarlo.

Son cosas como estas las que yo digo, un verdadero Maestro espiritual nunca utilizará sus poderes espirituales para diversión, ni para exhibicionismo… Hay historias de quienes han tenido capacidades especiales y las han perdido justamente por esto, porque pierden el norte y ya sus acciones no son utilizadas para fines elevados como enseñar o ayudar, tan solo son para alimentar su propio ego.

Cuidado con esa trampa del ego amigos!
Sin más que decir, hasta la próxima.

Compartido por Marcelo de tuespadamental.com

¿Cómo los Pensamientos se Convierten en Enfermedades?


[...] Si no cuidamos nuestros pensamientos y procesos mentales, la bioquímica de nuestro organismo sencillamente seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que no juegan a nuestro favor, sino que nos debilitan, primero emocionalmente y después orgánicamente. [...]

A menudo leemos en libros de autoayuda o autoconocimiento que los pensamientos de carga negativa o destructiva afectan a la salud y pueden crear enfermedades. Que cuidar nuestros pensamientos puede tener una incidencia directa en nuestra salud, como poco.

Este tipo de aseveraciones, así tan resumidas (porque la industria editorial de hoy en día parece premiar los libros comerciales y resumidos, frente a los detallados y más técnicos) son una realidad. El problema es que no se explica el proceso por el cual el pensamiento de las personas se convierte directamente en parte de su salud, creando enfermedades y patologías o produciendo todo lo contrario: mejoría y curaciones.

En el post de hoy vamos a hacer lo que muchos de esos documentales y libros no hacen: explicar cómo funciona y de qué manera opera el proceso bioquímico completo por el cual nuestros pensamientos afectan directamente a nuestra salud tanto para bien como para mal.

Porque creemos que todo lo que se explica es fácilmente comprensible, mientras que lo que no se explica pasa a formar parte de la creencia. O se cree o no… pero no se comprende.

Veamos, pues, de qué manera un simple pensamiento (cada pensamiento que tenemos) afecta, física y materialmente, a nuestro organismo. El proceso es tan enriquecedor como interesante, de manera que merece la pena conocerlo a fondo porque, así, nos estaremos conociendo a nosotros mismos. Estaremos conociendo cómo opera nuestra Máquina Perfecta: la Mente, y su extensión: el cuerpo.

EL PROCESO QUE SIGUE UN PENSAMIENTO PARA CONVERTIRSE EN ENFERMEDAD (O TODO LO CONTRARIO):

El pensamiento es la actividad de nuestro cerebro. Los pensamientos, las emociones, cómo nos sentimos, nuestra personalidad, la forma en que respondemos a nuestra vida… Todo ello forma lo que conocemos como “Mente” o actividad mental. Pero ahora nos interesa analizar el pensamiento como el flujo de actividad eléctrica que se desarrolla en nuestro cerebro, concretamente, la actividad comunicativa entre las neuronas.

Esas conexiones eléctricas interneuronales son las que dan lugar a lo que conocemos como pensamientos (ya sean imágenes, sonidos, recuerdos y memorias, inspiraciones, ideas, etc…).

Una vez el cerebro ha creado y perseverado en una serie de pensamientos de un determinado tipo (alegres, destructivos, de crítica, humorísticos, inspirativos…) nuestro hipotálamo (el gran laboratorio químico de nuestro organismo) se pone en marcha. ¿Forma de proceder? Tan simple de describir como compleja es en su funcionamiento: el hipotálamo se pone a crear hormonas (péptidos) directamente vinculados a los pensamientos que nuestro cerebro está teniendo. Es decir, que nuestro hipotálamo creará combinaciones químicas de la misma tipología que los pensamientos que nuestro cerebro está produciendo.

De este modo, aparecen las “emociones”. Nuestro hipotálamo, al segregar e inundar el torrente sanguíneo con esas hormonas vinculadas a nuestros pensamientos, hace que nuestro cuerpo cree sensaciones. Por eso nos sentimos bien o mal, alegres o abatidos, calmados o nerviosos, como respuesta a nuestros pensamientos. Se trata, sencillamente, de que nuestro centro bioquímico (el hipotálamo) está creando productos químicos como el más perfecto laboratorio imaginable, para “dar forma de sensaciones” a los pensamientos que está produciendo nuestro cerebro.

Nuestro hipotálamo puede crear péptidos que nos hagan actuar deprisa ante situaciones de estrés; o puede segregar hormonas placenteras para adormecernos o para “premiarnos”. En definitiva, puede crear una sustancia química natural para cada proceso mental que esté en ese momento en marcha.

EL PROBLEMA:

El problema es que, por desconocimiento de estos procesos, la gente no es consciente de la importancia que tiene “pensar correctamente”. No se trata aquí de defender un tipo de pensamiento religioso o moral, ni nada por el estilo. Cuando decimos “pensamiento correcto” queremos decir, ni más ni menos, que el que sea adecuado y beneficioso para cada uno de nosotros. Ni más ni menos.

Como la mayoría de las personas desconoce la maquinaria bioquímica que se pone en marca cada vez que nuestro cerebro produce pensamientos de un tipo o de otro, la gente simplemente no puede controlar cómo se siente, o lo que es mucho más importante, no puede controlar el hecho de que muchas de esas sustancias químicas vinculadas a pensamientos destructivos, están literalmente, envenenando su cuerpo a diario y de ahí surgen enfermedades.

Pero vayamos por partes, ya que hemos dicho que íbamos a explicar el proceso completo y de forma clara:

Si, por ejemplo, permitimos que las tensiones de cada día nos mantengan en un estado de estrés, o de alerta y desconfianza (actividades que realizará nuestro cerebro a través de los pensamientos que crea y que no se controlan), nuestro hipotálamo responderá segregando sustancias químicas que colocarán nuestro organismo en modo “ataque/huida” que es la respuesta interna ante el peligro y, por ello, frente a una situación de vida o muerte.

Esa actividad del hipotálamo que es tan importante y decisiva en momentos puntuales de verdadero peligro, se vuelve autodestructiva cuando se experimenta muy continuada y regularmente. El estrés, la ansiedad, la prisa, la urgencia, la preocupación… hace que nuestro cerebro cree situaciones inexistentes y, como respuesta química a ello, nuestro hipotálamo segrega las hormonas correspondientes a un ataque o a una situación de peligro inminente para nuestra vida… Y así, durante horas al día, y durante días y días al año. Eso, simplemente, destroza nuestro cuerpo por intoxicación bioquímica, dado que ningún organismo puede vivir permanentemente en estado de shock, de peligro o de estrés/miedo continuado.

Esto es lo que da lugar a infartos, anginas de pecho, úlceras gastrointestinales, hipertensión arterial, diabetes y un largo etcétera de patologías que pueden llegar a ser mortales. Y todo comienza… En nuestros pensamientos descontrolados que han dado la orden equivocada a nuestro hipotálamo para que produzca sustancias que, segregadas de manera continuada en nuestro torrente sanguíneo, envenenan nuestro cuerpo.

MÁS PATOLOGÍAS CON ORIGEN EN LA GESTIÓN DEL PENSAMIENTO (EXPLICADAS):

Otro cúmulo de patologías y enfermedades que nuestro cuerpo padece sin que fuera necesario y que están directamente vinculadas a la forma en que pensamos son las infecciones víricas y bacteriológicas.

El procedimiento es similar al anterior, pero no idéntico: bajo situaciones constantes de estrés, miedo, ansiedad y preocupación, como hemos explicado, nuestra actividad hormonal pone en marcha procesos de defensa/respuesta. Es decir, tensiona músculos, prepara el cuerpo para la potencial huida, redirige la circulación sanguínea, paraliza procesos internos no vitales, para atender una supuesta amenaza que no existe… pero que estamos imaginando.

¿Qué logra todo esto?… Pues ni más ni menos, que nuestro sistema inmunitario se desgaste, se colapse y no pueda repeler ataques que, en situaciones normales, está combatiendo y rechazando a diario (cuando funciona bien, claro está).

Así pillamos una gripe, sufrimos alergias, tardamos más en cicatrizar o en repeler infecciones, etc.. etc…

Y todo comienza por la actividad mental.

Debemos tener en cuenta, ahora que sabemos cómo opera la bioquímica de nuestro cerebro, que nuestros pensamientos son las “instrucciones” que le dará nuestro cerebro a nuestro hipotálamo para que éste cree las hormonas que correspondan a ese estado mental. Si no cuidamos nuestros pensamientos y procesos mentales, la bioquímica de nuestro organismo sencillamente seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que no juegan a nuestro favor, sino que nos debilitan, primero emocionalmente y después orgánicamente.

Nuestros órganos dejan de funcionar adecuadamente para hacerlo en modo “alerta”, si vivimos bajo situaciones de estrés sostenido, prisa, preocupación y ansiedad. Con ello la circulación sanguínea falla, la tensión se dispara, la actividad nerviosa salta por los aires y aparecen las enfermedades en órganos como el corazón, los riñones, el páncreas y un largo etcétera de variables.

Del mismo modo, esas instrucciones incorrectas que no hemos sabido parar y revertir en nuestros pensamientos afectan a nuestro sistema emocional: agotamiento, pena, rabia, frustración, depresión, bipolarismo… y un largo etcétera de variables de orden nervioso y emocional. Tan peligrosas o más que las orgánicas.

EL CONOCIMIENTO ES LA SOLUCIÓN

Ahora que sabemos cómo se origina el proceso (pensamiento – hipotálamo – hormonas – envenenamiento del cuerpo – destrucción del sistema inmunitario) podemos también invertir el proceso.

Pensamientos de confianza, amor, seguridad, tranquilidad, calma, paz, alegría… Inician una secuencia totalmente diferente a la que da lugar a enfermedades. En estos otros casos, nuestro hipotálamo produce hormonas endorfinas, placenteras, de anestesia, calma, tranquilidad etc… Que contribuyen a que nuestro organismo pueda operar con normalidad y no bajo amenazas.

Nuestro sistema inmunitario puede hacer su trabajo de manera eficiente, el riego sanguíneo sigue el modelo y ritmo óptimos, nuestros órganos operan bajo condiciones perfectas.

Y todo comienza con el detonante inicial: los pensamientos: la llave a la bioquímica del cuerpo humano.

Ahora, ya sabes qué hay detrás de cada emoción y de por qué te sientes como te sientes en cada momento.

Ahora también sabes de qué forma y por qué pasos, un pensamiento se convierte en una toxina y afecta a tu organismo enfermándolo, o todo lo contrario: sanándolo.

Y, como siempre que aprendes algo nuevo e importante, ahora tú eres el dueñ@ de hacer los cambios oportunos, porque es tu calidad de vida y tu salud las que están en juego.

Saludos cordiales.

Escrito por Alquimista
TWITTER: @alquimistaverda

Libérate y Deshazte de Todo el Lastre que Impide tu Crecimiento


[...] Al humano se le ha separado, etiquetado y clasificado como un animal de granja, se le ha acotado en un entorno (frontera), y se le ha soltado para que produzca en un sistema que está construido para penalizar a aquel que piensa por si mismo y que ve la competencia como un reto al que no aspira en modo alguno. [...]

A menudo nos acostumbramos a vivir sin asumir ningún riesgo, nos construimos una burbuja y nos esforzamos porque esta nunca explote. Vivimos acomodados en las programaciones que nos instalaron de pequeños y nos cuesta asumir la responsabilidad de desprendernos de ellas. Las asumimos, las reconocemos, sabemos que están ahí y cuanto nos limitan, pero tememos arrancarlas totalmente de nuestras vidas, por temor a lo desconocido, el miedo irracional al no tener nada al que asirnos, cuando las zancadillas que nos de la vida nos hagan caer. Vivir con la necesidad permanente de esas muletas ideológicas es una forma más de esclavitud, no nos podemos definir como seres humanos libres y responsables, si no nos desprendemos de todo aquello que nos dijeron que era cierto y que nosotros en nuestro camino hemos averiguado que no.

Debemos aprender a vivir sin creer, sin dar algo por sentado, sin inseguridad y sin miedo. Debemos asumir que para ser seres conscientes y responsables tenemos que formarnos también mentalmente, crearnos un carácter y una personalidad propia, olvidarnos de los modelos del pasado y atrevernos a crear el nuestro, perder el temor al error, perder el pudor y la vergüenza, mostrarnos tal cual somos y no arrepentirnos jamás de nuestras decisiones, solo así, empezaras a forjar una personalidad con una identidad y unas ideas propias basadas en su experiencia y sin copias de modelos caducos e inexactos. Dejar de asumir como propias, ideas, conductas y conceptos ajenos, limpiar nuestra mente y empezar a construir nuestra propia estructura, desescombrar lo viejo e inútil y construir lo nuevo y propio.

No podemos pretender ser seres despiertos y concienciados, y seguir con creencias e ideales que está demostrado que no sirvieron. No basta con afirmar nuestra condición, debemos practicarla también y ser consecuentes. Al humano se le ha separado, etiquetado y clasificado como un animal de granja, se le ha acotado en un entorno (frontera) y se le ha soltado para que produzca en un sistema que está construido para penalizar a aquel que piensa por si mismo y que ve la competencia como un reto al que no aspira en modo alguno. Si de verdad no nos consideramos animales debemos dejar de pensar como tales, debemos tirar esos pilares que nos sujetan a una realidad que no nos identifica y no nos sostiene, que el apoyo y el suelo firme que creemos pisar no es mas que una ilusión, que esas muletas que nos ayudan a levantarnos en realidad son anclas que nos mantienen amarrados y sujetos a una estructura que nos encapsula y nos limita.

La verdadera celda está en nuestra mente y debemos ir quitando uno a uno esos barrotes que nos impiden salir y ser libres, esos barrotes que son los que crees que forman parte de ti, tu identidad, tu cultura, tu fe, tu ideología, tu clase, tu raza, son los que debes ir tirando abajo. Para poder avanzar, no necesitas agarrarte a nada porque desde ese instante nada te hará caer, caminarás con paso firme y seguro por la vida, sin pensar en qué piensen el resto, su opinión o su crítica, ya no te afectan porque eres libre y la libertad, te aporta esa seguridad, la ausencia de temor al rechazo y al abandono, te forjará una personalidad férrea. Perderás el miedo a ser señalado, verás cualquier intento de sabotear tu libertad como un acto infantil e inútil, una rabieta de aquel que se sabe preso pero no es lo suficientemente valiente para desprenderse de toda esas cadenas que lo amarran e impiden su libertad de pensamiento y obra, sin condicionamientos, ni remordimientos inútiles.

Toca trabajar, y perder la idea de clase, ese concepto que te dice que eres mas que otro, solo por tu condición económica o sanguínea, una trampa para que no veas al prójimo como lo que es, un igual. La sangre o la materia que poseas no te da categoría, mas bien te resta. Desprenderte de este concepto pasa por palpar otras realidades distintas a la que vives, restar valor a la materia y darle valor a los sentimientos. Las personas son algo más que esas cosas que consiguen acumular, son más que esos trapos que tapan sus vergüenzas, son más que esos patrones que lo clasifican, en definitiva, son más que las circunstancias que arrastran. 

Sobre la corteza terrestre solo existe una raza, la humana. El racismo es otro programa que nos instalan para evitar que descubramos nuestra verdadera identidad. Nos inculcan que el tono de piel es lo que nos hace diferentes y no nos fijamos en que la diferencia realmente no existe. Nadie nace siendo racista, ningún niño que no haya sido previamente adoctrinado lo es, solo conocemos una raza y es la humana, lo único que nos diferencia es la ignorancia y eso ha llegado el momento de erradicarlo. La ignorancia es un agujero negro que devora nuestra inteligencia y nuestra capacidad de discernir correctamente, la ignorancia es un vacío que solo se llena con experiencia y conocimiento, solo debes perderle el respeto a saber más y todo concepto racista se desmonta por si solo.

Tu ideología por regla general es heredada de tus progenitores, salvo breves periodos de rebeldía adolescente, finalmente terminamos acogiendo la opción más cómoda que es aquella que de pequeños nos inculcaron, ser de izquierdas o de derechas, no es más que un componente diferenciador que no necesitas. Esas ideologías se diseñaron para crear enfrentamiento, detrás de una ideología no existe el debate civilizado de ideas, si no el combate de las mismas. El enfrentamiento, la disputa, la diferencia y la fracción, dando como resultado una mentalidad obtusa y confusa, por muy claro que parezca tener sus conceptos, un ideólogo no es más que un adoctrinado, un ser programado para programar y sembrar en sus semejantes esa semilla de odio. Una diferencia más, donde no existen diferencias, la política no es más que un instrumento del sistema para poner orden en la granja. El borrego necesita poner siglas y colores a las ideas para poder asumirlas como propias, esos conceptos confusos y llenos de trampas, son resumidas en un bando, con un color y unas letras, y así no identificar al lobo que se esconde tras sus arengas, que no son más que cantos de sirena. 

Tu identidad y tu cultura vienen unidas, por la zona en la que aterrizaste en este mundo, te dan una bandera de colores y te dicen que eso eres tú y cualquier ofensa a ese trapo es una ofensa a tu persona. Nos limitan y nos encajonan con esos conceptos, nos hacen poseedores y herederos de un trozo de tierra cuando en realidad somos dueños de un planeta. Ese concepto limitante es el que ha logrado que durante miles de años el ser humano mate a su propio hermano con saña y sin arrepentimiento. Nos han negado la idea de sentirnos dueños de La Tierra y nos conformamos con las migas, nos dan una identidad y una cultura, potencian esas diferencias, con una lengua, una escritura y una idiosincrasia distinta, un modo distinto de llamar a las cosas y un modo distinto de entenderlas. Nos negamos a creer que todo es de todos y que en esos trapos de colores solo están las manchas de sangre de nuestros hermanos, a los cuales nos obligaron a matar por hacernos creer en algo que no nos pertenecía, no nos identificaba y no nos definía como seres humanos y como personas civilizadas. Nos programaron para la diferencia, en lugar de la igualdad, nos inculcaron dogmas que no nos identificaban ni como personas, ni como raza. Con esas líneas divisorias en esos mapas, no solo delimitaron el terreno, si no que acotaron nuestra inteligencia.

No se puede vivir sin fe, pero la verdadera fe que debemos empezar a profesar, es la fe en nosotros mismos. No basta con sacar la religión de nuestras vidas, no basta con saber que toda esa mentira divina, nos contamina y nos limita, debemos desechar definitivamente todo lo que ello engloba y no dejar absolutamente nada. Muchos de los que se definen despiertos van asimilando el concepto real de Dios, entendiéndolo como un todo desde donde mana todo lo que es y existe, esto esta muy bien, eliminar los viejos conceptos de divinidad que las religiones nos inculcaron poco a poco empieza a ser una realidad, pero no debemos convertirlo en una muleta, debemos fortalecer la confianza en nosotros mismos y no pasarnos el día lloriqueándole a Dios. También debemos deshacernos de esos mesías. Jesús fue un maestro que aporto sus enseñanzas y dejo un legado para el que quiera tomarlo, pero no podemos seguir repitiendo curso constantemente, los maestros están para enseñarnos y una vez hemos aprendido, comenzar nuestro camino e iniciar nuestra maestría, el fin de todo maestro es que el alumno aprenda y ande por si solo. Buda, Jesús, Zoroastro, el que queráis, dieron unas pautas para que fueran tomadas, no para que fueran adoradas y convertidas en ley. Ahora después de unos pocos miles de años, debemos empezar a darnos cuenta que la lección está aprendida y empezar a ser nosotros los que demos clase. Hoy nosotros somos los maestros y debemos empezar a dejar de mirar atrás y enfocar nuestra mirada en el presente, en lo que hemos aprendido y lo que podemos enseñar. No podemos seguir con Jesús dijo esto o Jesús hizo aquello, debemos soltar esa última muleta y empezar a caminar libres enseñando al mundo nuestra propia lección, siendo unos maestros por pleno derecho. Muchos esconden tras estos avatares su miedo y su inseguridad, su falsa creencia en que están solos y que en esos tropiezos que a diario tienen, necesitan implorar ayuda a esas "divinidades", temen que al desprenderse de esos dogmas queden a la deriva en un mar espiritual, sin mapa y sin brújula. Esto no es así, nunca estamos solos, nunca estaremos perdidos, nunca vendrá nadie a levantarnos cuando caigamos, porque todo eso lo debemos aprender nosotros mismos por nuestros medios, son nuestras lecciones y somos nuestros propios maestros. Lo que otros maestros te puedan aportar solo es un enriquecimiento, esa pizca de sal que te puede aportar una chispa mas de luz a tu temario, pero no debe ser la columna vertebral de tu enseñanza.

Se que muchos ahora estarán tocados u ofendidos, porque he tocado alguna de sus vacas sagradas. La identidad nacional y la Fe, son las dos cosas mas inútiles y estúpidas, que más sangre ha hecho derramar y mas muertes injustas han causado. Si estas cosas que crees intocables provocan en ti la diferencia o el odio, es momento de que las revises seriamente y las deseches para siempre. Una raza humana unida y hermanada debe caminar de la mano sin estos conceptos que la diferencia y la separa. Si una idea enciende el odio y provoca que se derrame una sola gota de sangre, no merece nuestra consideración y debería ser erradicada ipso facto. La humanidad no necesita mas muertes en nombre de Dios, Jesús o Allah, no necesita más muertes en nombre de una nación o una bandera, nuestra nación es La Tierra y nuestra bandera la humanidad. No hay más fe que en la que depositemos en nosotros mismos como raza y como civilización. Hay que comenzar a desechar lo que nos diferencia y nos separa y quedarnos con lo que nos une. Ninguna idea es buena si precisa ser impuesta y ninguna fe es verdadera si derrama sangre.

Es momento de abandonar esa zona de confort y empezar a vivir libre de programas y libre de convencionalismos que te limiten como persona, todos esos conceptos que instaló en tu mente la educación, deberás irlos formateando poco a poco, para paso a paso formar una nueva identidad, una nueva persona, segura de si misma y confiada en sus posibilidades, sin miedo al fracaso, porque ese fracaso es solo un ensayo, y sin miedo al juicio porque tu eres el juez.

Descubren 145 Genes “Externos” que Prueban que Nuestro Genoma no es del Todo Humano


Un estudio llevado a cabo por genetistas de la Universidad de Cambridge, y publicado en el último número de Genome Biology, afirma que existen en el genoma común de los humanos, 145 “genes externos”, procedentes de virus, bacterias y similares, que se han logrado incrustar en nuestro código que hasta ahora creíamos como exclusivo. La conclusión implica modificar nuestra idea evolutiva, en tanto formas de vida distintas a la nuestra, han logrado incluirse en nuestras células, cambiando la concepción del árbol de la evolución.

“Esto significa que el árbol de la vida no es en absoluto el árbol estereotipado con sus linajes perfectamente divididos en ramas. En realidad, se parece más a esas enredaderas amazónicas cuyas ramas se entrecruzan y se superponen unas a otras”, explicó Alastair Crisp, docente en Cambridge y a cargo de la investigación, en declaraciones que reproduce ABC de España.

Cargamos incluso genes modificados de plantas

Analizando las secuencias genéticas de unas cuarenta especies animales, desde insectos a grandes simios, los científicos buscaron concordancias de similitud con genes no animales más parecidos que los animales semejantes. En esa línea encontraron cientos de genes bacteriales, de hongos, distintos microorganismos, y hasta de plantas, de los cuales un grupo concreto de 145, parecen haberse traspasado literalmente a nuestro genoma desde organismos absolutamente simples.

El descubrimiento además de ratificar que no existe solo una transferencia genética vertical, “demuestra que la transferencia horizontal de genes no se limita solo a microorganismos, sino que ha jugado un papel concreto en la evolución de muchos animales, quizás incluso de todos los animales, asegura Crisp. Los científicos intentarán ahora develar qué funciones concretas cumplen esos genes en nuestro metabolismo, sistemas y procesos, así como llegar a comprender en qué momento de la evolución –y si es posible saber las causas- los genes se “saltaron” al genoma humano.

La publicación no ha hecho más que abrir un nuevo debate de momento, en tanto muchos científicos rechazan haya pruebas suficientes para demostrar que existe una transferencia genética de bacterias a animales superiores.

www.lr21.com.uy

El Poder Curativo de los Pensamientos. Entrevista a Bruce Lipton [reposición]

Bruce Lipton, PH.D. Autor de "La biología de la creencia" y "La biología de la transformación".

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. [...]

Reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos. Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo "alérgicos" que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. Es autor de libros como La biología de la creencia y La biología de la transformación.

- Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

- Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.

Bruce Lipton durante una de sus conferencias, Realograma
Bruce Lipton durante una de sus conferencias.

- ¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

- Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!

- ¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

- Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

- En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

- No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

- ¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

- Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

- He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Representacion de la célula y de la cadena de ADN, Realograma
Representación de la célula y de la cadena de ADN.

- Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?

- Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.

- Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

- Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

- Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

- La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos... pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.

El poder de la creencia, Bruce Lipton, Realograma 
Célula piramidal (en verde) e interneuronas gabaérgicas (en rojo).

- Y eso enlaza con la física cuántica.

- Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

- Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

- Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

- Pero no lo podemos controlar.

- Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.

- Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se 'programa' su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

- La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

- ¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

- Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por qué sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento... solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.

- Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?

- Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

- ¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?

- Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

fuente original: elcorreodelsol.com
visto en: realograma.net

El Misterio Perenne


[...] Estamos como en una especie de estación terminal de la que parten trenes en muy distintas direcciones, o en una especie de punto focal en que se desarrolla una especie de experimento comunitario a gran escala en que, parece, el «bien» tiene la oportunidad de aprender del «mal» y viceversa. [...]

Encuentro muy significativo el hecho de que los velos que separan esta realidad de la de las «otras vidas» permanezcan tozudamente corridos. Ciertamente, hay cosmovisiones que explican aspectos de esas otras realidades, y contamos con el testimonio de muchas personas que nos cuentan cosas al respecto. Gracias a ello contamos con una cierta casuística, pero será difícil que se produzca una aceptación universal mientras el tema siga dependiendo de dar fe a unos testimonios.

Han pasado milenios desde que se fundó la historia de la humanidad moderna, hemos ido a la Luna y desarrollado tecnologías increíbles. «Se nos ha permitido» descubrir muchas cosas, como la electricidad, la energía atómica e incluso, más o menos, la denominada «partícula de Dios», pero no parece que haya mucho interés cósmico en que sepamos todo lo que tiene lugar al otro lado del velo, un «otro lado» que los videntes nos dicen que está mucho más próximo a nosotros de lo que sospechamos.

Esto es tal vez así porque interesa, siempre ha interesado, ver cómo nos manejamos en base a nuestros propios recursos sin que tengamos demasiada conciencia de que todas nuestras acciones quedan registradas, lo cual podría motivar mucha falsedad en nuestros movimientos por esta dimensión y ello resultaría en una experiencia altamente incompleta; nuestro desempeño en esta vida no sería un fiel reflejo de nuestro momento conciencial.

Tenemos pistas de que nuestras acciones sí son registradas, incluso de que son «comentadas»amorosamente cuando llegamos al más allá, y en otros tiempos estaba extendida la convicción de un ojo de Dios omnisciente y juzgador. Nada de ello ha resultado ni resulta suficiente para evitarnos «extravíos» ante la ausencia de un contacto cotidiano y vívido con esas dimensiones del más allá.

De modo que debemos ser nosotros mismos quienes nos sujetemos a ciertas reglas por nosotros mismos, en base a una convicción interna de lo que está bien frente a lo que puede no estarlo tanto.

Creo que es saludable que vivamos en equilibrio entre nuestra autenticidad y espontaneidad y la conciencia de que todos los movimientos que hagamos en nuestra vida (entendiendo «movimientos» en sentido amplio) son significativos.

¿Podemos vivir en esta «ambientación» y permitir que la vida sea fuente de gozo a la vez que está indisociablemente vinculada con lo perentorio del crecimiento personal y espiritual? Esta es mi invitación con este escrito: que gocemos (o no, si no es lo que toca) y que ofrezcamos todas nuestras experiencias a la «cuenta corriente» del más allá para nutrirla conscientemente con el significado que le damos a todo lo que pensamos, hacemos y decimos, de modo que todo compute como «moneda corriente» en el saldo de nuestra cuenta evolutiva.

No por invisibles esas dimensiones no están, ni por no ver las «cámaras» dejamos de estar en el plató del Gran Hermano.

Y esto me lleva a otra reflexión. Pues, realmente, el escenario que compartimos en este plano parece creado muy a conciencia. Todos hemos oído hablar de que después de la muerte vamos a recalar en un plano u otro, y que nos sería imposible acceder a un plano que no estuviese en sintonía, por vibración, con nuestro nivel evolutivo. Sin embargo, las muy distintas almas que van a parar a lugares tan distintos ¡están conviviendo entre sí aquí y ahora, en base al ancla que constituye el cuerpo físico! Estamos como en una especie de estación terminal de la que parten trenes en muy distintas direcciones, o en una especie de punto focal en que se desarrolla una especie de experimento comunitario a gran escala en que, parece, el «bien» tiene la oportunidad de aprender del «mal» y viceversa.

¿Imagináis que los velos cayesen y que de pronto pasasen a estar accesibles las otras dimensiones?; nos podemos imaginar tomando el coche o el avión para ir a negociar con los señores del karma, o falsificando pasaportes para acceder a ciudades de luz a las que de otro modo no tendríamos acceso, y un largo etcétera. Por suerte, todo parece preservado gracias a los distintos niveles de vibración correspondientes a cada plano. Sí, podríamos decir que los distintos niveles vibratorios separan todo, excepto a nosotros, los habitantes temporales de lo físico, pues convivimos en una extraordinaria variedad de niveles vibratorios y concienciales. En nuestro caso sí es posible que el habitante de un suburbio asalte una mansión de lujo, o que la conducta de alguien ejemplar nos mueva a reconsiderar la propia. Puede ser que estas interrelaciones conviertan nuestra dimensión en el lugar más fascinante de todos los concebibles, con lo cual haremos bien en transitar por ella maravillados, con los ojos bien abiertos y dispuestos a aprender todo lo aprendible, sobre todo en cuanto a lo que proporciona paz al alma.

© Francesc Prims Terradas. Autor del libro de entrevistas Nuevos paradigmas (Editorial Sirio, febrero de 2015). www.francescprims.com


Libro Nuevos paradigmas (Editorial Sirio)

Del autor Francesc Prims


PORTADA DEL LIBRO:


ENTREVISTADOS:


El Verdadero Poder de tus Pensamientos


[..] Un cuerpo bien dormido, bien comido y sin sedentarismo hace maravillas por ti; está alerta en todo instante, tus sentidos se sensibilizan, te sientes con energía y lo mejor, hasta te sientes motivado y optimista.[...]

¿Te has preguntado por qué te cuesta tanto lograr hacer las cosas? ¡Cualquier cosa!, algo tan simple como llegar puntual a una cita, una reunión o hacer el viaje de tus sueños. O sientes que todo el tiempo llevas sobre ti, eso que llamamos la nubecita negra, haciéndote la vida complicada; parece que todo está en tu contra y que la vida se empeña en ponerte el pie encima y de verdad quieres que esto cambié pero, no tienes ni idea de cómo será posible, esperas que pase un milagro y todo sea claro, simple y bello, pero los días pasan y el milagro no llega. Pues ¿qué crees?, es ahí donde radica el primer error.

Esperamos que las soluciones a nuestros problemas surjan del exterior. Una persona bondadosa, un héroe, una pastilla mágica. Pero lo maravilloso de esto, es que es más sencillo de lo que crees, el cambio radica en ti, en tu voluntad de querer, en tus acciones, en tus decisiones y sobre todo en tus pensamientos.

Quizá te has percatado en ¿Por qué esa persona logra lo que se propone, y yo no tengo nada? Observa a esa persona. Pero obsérvala de forma que al hacerlo encuentres las respuestas que buscas; deja de lado la envidia que puedas sentir por ella y observa como luce; por favor ni pienses en peinarte, vestirte, o que tienes que subir o bajar tantos kilos, para lograr verte como él o ella luce. Sin observar cosas banales. Observa su postura, como camina, su sonrisa o expresión facial y corporal, su tono de voz, su forma de comunicarse y dirigirse a los demás, observa como refleja su interior en su exterior.

¿Lograste identificar qué es?; esa persona tiene una buena actitud, una actitud positiva ante la vida, es el reflejo de su interior, seguramente de sus pensamientos positivos. Entonces, vuelves a preguntar y Yo, ¿Cómo puedo lograrlo?

El primer pensamiento del día, es de los más importantes para definir cómo será el resto, si el primero de ellos es, ¡No quiero levantarme!, entonces iniciaras el día forzado y seguramente sintiendo tu cuerpo cansado, volviéndote intolerante a cualquier situación que pase a tu alrededor, pudiendo ser el inicio de un completo ¡caos! 

Sal de tu zona de confort. Por lo que te invito a comenzar a ¡hacer cambios!

Empieza por tus hábitos relacionados con el cuidado de ti mismo. Así es, tu salud; si al leer esto último piensas, ¡Que difícil!, es el primer pensamiento negativo convenciéndote de que es imposible, he aquí la primera prueba de voluntad, es aquí donde decides seguir con esa nubecita sobre tu cabeza, o lograr disfrutar de una impecable tranquilidad, paz, seguridad, fortaleza y cualquier otra sensación de bienestar.

Si pasas muchas horas en ayuno, o por el contrario, comes muchos alimentos chatarra, duermes menos de 6 horas diarias o duermes más de 9, y a ello agrégale que ni haces ejercicio, gusto por el cigarrillo y tomarte tus buenos “tragos", no es para menos, que si lo más valioso que tienes, no se siente bien, no podrá darte mucho y te costará aún más lograr cualquier cosa. Por eso, empieza cuidando tu cuerpo, ámalo, respétalo, admíralo y valóralo.

¿Tú que crees que surgió primero?, ¿el huevo o la gallina?, te lo pregunto porque podrás pensar que para comer mejor y hacer ejercicio se requiere de una motivación muy poderosa para empezar, a ese poder se le llama querer! y es el pensamiento positivo más efectivo que hay.

Un cuerpo bien dormido, bien comido y sin sedentarismo hace maravillas por ti; está alerta en todo instante, tus sentidos se sensibilizan, te sientes con energía y lo mejor, hasta te sientes motivado y optimista.

Si tu cuerpo esta vital y saludable entonces estás listo para empezar a ¡Vivir en positivo!

Ahora viene lo más interesante, haz cambios en tu manera de ver el mundo. ¿Te ha pasado que piensas tanto en algo, que se hace realidad?, es ahí donde radica el poder de tus pensamientos.

Si constantemente haces comentarios como: ¡Noooooo, esta nublado!, ¡Hay no, maldito atochamiento!, ¡hay no, se acabó el te!; o siempre tienes algún tipo de miedo: ¿y si se mete alguien a la casa?, ¿Y si tengo un accidente?, ¿Y si me deja de querer? ¿Y si me equivoco? ¿Y si....!!??; o si criticas todo lo que pasa por tu camino: ¡Qué mal se ve!, ¡Qué país tan estúpido en el que vivimos!, ¡Todo es una porquería!. Y el peor de todos es cuando las críticas las diriges hacia ti mismo: ¡Nada se me ve bien!, ¡No puedo hacerlo!, ¡Es imposible!, ¡No lo lograre!, ¡Jamás tendré eso!

Cada pensamiento que generas es una orden para tu cerebro, el cual lo guardará en su disco duro como una información vital, la cual se transforma en la definición de ti mismo, y por consiguiente se proyectará en una forma de ser y hacer.

Entonces, cada vez que identifiques que cualquiera de esos pensamientos negativos comienza a surgir, cámbialo en ese mismo instante por pensamientos positivos, productivos y motivantes que promuevan tu salud, tranquilidad, amor, seguridad, paz.

¡Recuerda!, que lo primero que pienses al despertar, dependerá el resto del día que tengas, así que inicia con un: ¡Hoy quiero… !, ¡Hoy haré… !, ¡Hoy lograré… !

Durante el día observa a tu alrededor y busca cosas agradables en los objetos, situaciones, condiciones, personas, acciones y en todo lo que te rodea; afirma, aunque aún todavía no lo creas, ¡Yo soy capaz!, ¡Yo puedo!, ¡Yo sé!, ¡Yo soy valioso!, ¡Todo está bien!, ¡Tengo fe en mi!, ¡Yo estoy seguro! Y al final, agradece a la vida por todo lo que tienes y recibiste.

Verás de forma instantánea y paulatina cambiar tu vida, será el milagro que has estado esperando, el cuál surgirá de ti mismo, cuando simplemente comiences a ver tú alrededor de forma diferente, un mundo amigable y lleno de oportunidades donde solo tendrás que tomarlas. 

Cambiar se logra paso a paso, nunca de la noche a la mañana, requerimos de un tiempo, de un espacio y de momentos de reflexionar y direccionarnos hacia donde queremos llegar. Se trata de cambiar, de cambiar para encontrar beneficio, de cambiar por amor a nuestra persona, por querer cuidarnos de manera integral, en cuerpo, mente y alma.

Tu puedes. 
Abrazos fraternales

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